17 de noviembre de 2012

Perdida en mis pensamientos.

Las 9 en punto de la mañana, el profesor entra para comenzar la clase de matemáticas, es un aburrimiento pero no quedaba otra que atender...

Esta vez me cambiaron de sitio, al lado de la ventana, donde ahora si podía contemplar el cielo que se cubría con unas nubes tan grises como mi alma, tenía pinta de que iba a llover, pero no fue así. Mientras el profesor explicaba el punto siguiente del tema, a la vez que estaba escribiendo estaba perdida en mis pensamientos, pensé que como me pudo tocar esto, que como muchas chicas me habían quitado lo que más quería en su momento, tanto a amigos como amigas, tanto alegría como esperanza... Me lo arrebataron todo, pero aun me quedaba una esperanza, la única, y era él, tan irreal que vivía en mis sueños, tan cariñoso y tan protector...

+ Bienvenida, pequeña, veo que te gusta más atenderme a mí que a la clase, ¿verdad?

- Mira como lo sabe... Ojalá existieras de verdad, ojalá me hicieras feliz en esta realidad... ¿Por qué no existes?

+ Existo, en tu corazón, quizás no puedas tocarme, ni sentirme, pero estoy en ti.

- Prefiero que existas en esta realidad, sé que suena egoísta, pero te necesito, quiero ver que un día sin más dilación me digas: "Soy yo, tu pensamiento" en carne y hueso, que te pueda abrazar, que te pueda mimar...

+ Es algo imposible...

- Lo sé - le dije quitandole el turno de palabra- Pero dicen que la esperanza es lo último que se pierde... Y tú eres mi esperanza...

De repente, volví en sí, un ruido muy fuerte había hecho que su imagen desapareciera de mi mente... Y como no, era el profesor, había dado un gran estampido en la mesa...

+ ¿Qué? ¿Distraída?

- Sí...

+ ¿Qué piensas?

- En mi esperanza. - Le dije con los ojos rayados a punto de llorar-

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