19 de enero de 2013

Cuando no te hacen caso, muchas veces acabarán llorando.

"Me mentiste" - me dijo con los ojos encharcados.

"Yo no te mentí, te dije que probablemente haría esto y te haría daño, por eso quería que te alejaras de mi, pero como siempre, no me haces caso." 

Él confiaba en mí, pero sabía perfectamente que lo cometido iba a pasar, que sus sueños se destrozarían por mi culpa, le dije que no se aferrara tanto a mi, que mis palabras a veces eran confusas y me arrepentía de decirlas, lo dije, pero él continuo.

"No es mi culpa, yo te advertí" - A continuación de una mirada poco agradable- "¿Ahora qué? ¿Me insultarás? ¿Me pegarás? ¿Le dirás a todo el mundo que soy una mala persona por advertirte de algo que sabía que iba a suceder?"

"No"- Dijo limpiándose las lágrimas con la manga de su sudadera - "No te hice caso, porque pensé que te ibas a equivocar, pero ahora que ha pasado... Entonces... ¿Esas palabras nunca te salieron de verdad?"

"No"

"Está bien, creo que es hora de irme" - Se dio media vuelta, y continuó con esas lágrimas que no paraban de salir.

Nunca fui la culpable, como dije antes, se lo advertí, que le iba a hacer daño sin yo quererlo, sabía lo que iba a ocurrir, ¿pero me hizo caso? No, vivía en su mundo de fantasías conmigo, se creyó que me iría con él, pero se equivocó, como siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario