+ Menos mal, ya nos dieron las vacaciones... - Le dije a mi compañera de al lado.
- Sí, menos mal, ¿irás a verle? - Me preguntó toda pícara.
+ Quizás, depende del dinero que me quede en el bono... Y depende de mi timidez.
- No seas tonta, ve y conocelo ya, o si no nunca lo harás...
+ Exagerada - Le dije mientras guardaba las notas en la mochila.
Tocó el timbre, señal del final de las clases por fin, bajando las escaleras me encontré a bastante gente que me caía bien de ese establecimiento llamado instituto, preguntándoles que tal las notas y viceversa, hasta que salí de ahí.
Llegué a casa, cogí las cosas para prepararme, mochila, móvil, bono, dinero... Era el día.
Al salir de casa me encontré con mi vecino, preguntándome a donde me dirigía, ni le quise contestar ¿para qué? ¿para que me siga y me estropeé los planes? Pasé, seguramente se haya enfadado pero me supo igual.
Por fin ya llegué a la estación, cogí la 106 dirigiéndome a mi destino, durmiendo por el camino encima. Cuando llegué, no había nadie... Indignada me quedé sentada en el banco de la parada, así hasta pasar media hora, hasta que apareció.
+ Perdona... Me ha surgido un imprevisto...
- No pasa nada, acabo de llegar igualmente - Mentí.
+ ¿Te retrasas en todo eh? - me dijo con voz burlona.
- Cállate idiota... - Sonrojada.
Me cogió la mochila y me la llevó él sin yo pedírselo aun así diciéndole que no hacía falta pero él ni me escuchó y seguimos caminando.
Llevábamos mucho tiempo caminando, estaba cansada, pero disfrutaba del camino, rodeado de árboles, flores; era una de las zonas con más fauna de la isla, me encantó. Por fin, llegamos a su destino, al que quería enseñarme.
+ ¿Te gusta?
- Bonito estanque... Y bastante grande la verdad.
+ Lo sé, venía mucho de pequeño, pensé que quizás te gustaría...
- Me encanta.
Nos sentamos en un banco, riendo, bromeando, en algún momento hubieron afectos cariñosos pero pensé que no sería nada en especial.
Ya eran las ocho y media de la tarde, me tenía que ir, pero no quería, quería quedarme más con él, me sentía agusto con él aun conociéndolo solo en persona de ese día, pero daba igual.
+ Me tengo que ir ya...
- No pasa nada, mientras te fuíste a mirar aquellas flores cogí tu móvil y hablé con tu madre, le dije que te acompañaría hasta la estación a las diez cosa así, no te preocupes.
+ Curioseas mucho las cosas de las demás ¿no? - Le dije con una sonrisa pícara.
- Que graciosa eres - con un tono burlón - Venga siéntate a mi lado.
Me senté y él me rodeo con su brazo, me resultó extraño pero quizás pensó que tendría frío al verme con los brazos cruzados.
Pasaron quince minutos sin hablar, pero me sentía bien, a lo mejor los desperdiciaría sin hacer "nada" pero estar junto a él me bastaba; de repente movió su brazo y se dirigió a su bolsillo para coger el móvil, le estaba llamando una tal "Noemi" y me frustré.
- Perdona, era mi prima para que mañana fuera a su casa a ayudarla a estudiar.
+ Ah vale... - Dije toda cortada por mi acto anterior.
- Bueno ¿por dónde íbamos?
+ Solo estábamos callados sin decir nada, y mira la hora que es.
- Es cierto, vamos yendo a coger la guagua.
Él pagó el viaje sin decirme nada, era demasiado generoso, pero a veces eso no era bueno; me senté al lado de la ventana, prestaba más atención al paisaje que a su rostro, pero en un momento dado me dio un pequeño golpe en el brazo que hizo que mi cabeza girara deprisa.
- ¿Solo disfruta la vista de esa ventana?
+ Sí... Me parece muy bonita.
- Mira el otro lado.
+ Pero si en el otro lado no hay ventanas.
- Pero estoy yo.
+ Lo sé.
Me giré otra vez a mirar la ventana, esta vez muy nerviosa, no me esperaba esa respuesta, y menos viniendo de él en ese momento; Llegamos a la estación, mi madre no había llegado, era extraño, llegamos puntual.
- Mira, tu madre está por cruzar allá.
+ Es verdad... Bueno, me ha encantado conocerte... - Le di un beso en la mejilla y le di un abrazo, pero cuando me solté y me iba a ir, me detuvo y me rodeo en otro abrazo.
- Antes de irte, tengo que darte algo.
+ ¿El qu... - Me detuvo con un beso, algo que esperaba todo este tiempo que pensé que no iba a ocurrir.
+ ¿Y esto?
- ¿Sorprendida?
+ Sí...
- Espero que nos volvamos a ver pronto, y la próxima vez, te vendré yo a ver; toma esta pulsera, te recordará a mi siempre - Me la dio mientras iba a coger la guagua-
+ ¡Espera! ¡toma! - Le di otro beso mientras le colocaba un colgante que tenía desde pequeña - Esto te recordará a mi siempre...
Nos fundimos en otro beso, placentero pero corto, se le escapaba la guagua. Y en ese instante llegó mi madre y me fui con ella.
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