25 de febrero de 2015

Fugaz como una liebre...

Te echo de menos, pero no echo de menos los sentimientos que tenía hacia ti, no, echo de menos los pequeños momentos que vivía contigo en las seis horas al día que obligatoriamente teníamos que pasar juntos. A lo mejor la confesión fue lo mejor que hice o no, pero eso no importa, lo que importa ahora es... Que quiero volver a retomar el contacto, esa confianza que teníamos, esa amistad la cuál yo me sentía cómoda. Que aunque ya no se me note, sí... Te echo de menos...

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